Prótesis Oculares

Las prótesis oculares (ojos artificiales) son utilizadas cuando el propio ojo del paciente ha sido removido (enucleado o eviscerado). La pérdida del ojo da lugar, además de al cambio estético, a una retracción del saco conjuntival y a deformidades por adherencias palpebrales, por lo que es aconsejable el uso de una prótesis ocular. Aunque existen prótesis ya fabricadas (stock), lo mejor es hacer un molde exacto de la cuenca para obtener una prótesis ocular a medida. Nuestras prótesis oculares se fabrican a medida en un material compuesto por resinas acrílicas, aprobado para su uso médico según las directivas europeas.

Entre los problemas más difíciles que se plantean al fabricar prótesis oculares, se incluyen la configuración adecuada de la pupila y la coloración del iris, con su suave transición, sin límites netos, hacia el blanco del ojo. La prótesis ocular, cuya fabricación constituye realmente un arte, debe parecerse en todo lo posible al ojo vivo. Esto no tiene como fin llamar la atención como una especializada labor estética, si no precisamente todo lo contrario: pretendemos que la existencia de una cirugía pase totalmente desapercibida. Por dicho motivo es necesario que los pacientes nos visiten en nuestro gabinete en más de una ocasión para que la adaptación de una prótesis ocular a medida sea exitosa.

En la primera visita se procede a tomar las medidas del ojo y sacar un molde idéntico de la zona a tratar. Durante la segunda visita, se prueba el molde que se ha realizado y se hacen pruebas de color. El objetivo de esta visita es conseguir un centrado correcto y un color exacto. Para asegurarnos de que todos los detalles sean de la máxima calidad, necesitamos la presencia y la colaboración del paciente. En la tercera visita se efectúan los últimos retoques a la prótesis.